Un ryokan es la puerta de entrada a la experiencia japonesa más auténtica en Tokio. A diferencia de un hotel estándar, aquí se duerme sobre futones en suelos de tatami, se usan yukatas y el baño público de agua termal (o un baño privado de madera Hinoki) es el centro de la estancia. Esta modalidad de alojamiento funciona para distintos presupuestos: si buscas algo económico, opciones como Kimi Ryokan ofrecen tarifas bajas en Ikebukuro, con baños compartidos pero impecables y un ambiente familiar. Por otro lado, si prefieres lujo, Takanawa Hanakohro, miembro de Small Luxury Hotels of the World, presenta estándares altos con desayuno japonés incluido y servicio de transporte gratuito (shuttle).
Para elegir bien, la ubicación es tan importante como el hotel. Asakusa es el barrio clásico para este tipo de hospedaje; por ejemplo, Ryokan Asakusa Shigetsu ofrece vistas al templo Senso-ji y a la Tokyo Skytree desde su baño de madera, con acceso directo en metro a Shibuya y Ginza. Alternativas como The Edo Sakura, cerca de Ueno y en una casa Machiya tradicional, son ideales para familias o viajeros con poco presupuesto. Consejo útil: reserva con tiempo; muchos ryokan tienen pocas habitaciones (The Edo Sakura solo tiene 6), y si viajas con niños, busca opciones con "Family rooms" o como Annex Katsutaro Ryokan, que ofrecen lavandería y restaurante. Todos incluyen WiFi y, aunque los baños sean compartidos (como en Andon Ryokan, a 10 minutos de Ueno), la limpieza y la experiencia cultural de dormir en tatami compensan con creces.
