Santander combina playas urbanas, parques y arquitectura clásica, lo que la convierte en un destino natural para viajes en familia. La oferta de alojamiento familiar se distribuye entre el Sardinero, la península de la Magdalena y el centro histórico, con opciones que van desde hoteles boutique con spa hasta establecimientos económicos con parking gratuito. Las valoraciones medias oscilan entre 84 y 89 sobre 100, y los precios son razonables para la zona norte de España.
Los hoteles familiares en Santander destacan por su cercanía a la playa, desayunos tipo buffet con opciones locales y habitaciones amplias con camas supletorias o balcones. Algunos ofrecen piscina exterior, acceso directo al paseo marítimo o restaurantes con menús sin gluten, como el Hotel Chiqui, situado a 100 metros del campo de golf de Mataleñas. Para decidir, conviene considerar la distancia al aeropuerto (4 km desde el centro) y si se prefiere la tranquilidad del Sardinero o la cercanía a la estación de tren y ferry.
