Calella de Palafrugell, en plena Costa Brava, combina calas de aguas transparentes con un casco antiguo de casas blancas junto al mar. Para una escapada en pareja, la oferta hotelera se concentra en establecimientos pequeños y familiares donde prima la cercanía al agua y el trato personal. El Hotel Alga, rodeado de jardines a 200 metros de la playa, cuenta con dos piscinas al aire libre y habitaciones amplias con terraza. El Hotel Sant Roc, situado en una colina, ofrece vistas panorámicas a la bahía y acceso directo al Mediterráneo desde su jardín. Ambos son perfectos para quien busca tranquilidad sin renunciar a la gastronomía local: el restaurante del Sant Roc sirve cocina mediterránea con producto de temporada, mientras que el Alga apuesta por platos catalanes tradicionales.
Para quienes prefieren alojarse a pie de arena, el Hotel Mediterrani ocupa una posición privilegiada frente a la playa, con habitaciones luminosas y balcones orientados al mar. El Hotel Garbi, algo más alejado pero a solo 350 metros de la playa, ofrece un entorno silencioso entre pinos, con piscina estacional y habitaciones que incluyen bañera de hidromasaje. El Hotel Port-Bo, con restaurante panorámico y acceso a la playa, es ideal para parejas que valoran la comodidad de contar con aparcamiento privado y servicio de alquiler de bicicletas para recorrer la costa. Los precios oscilan entre 80 y 150 euros por noche según temporada, y la mayoría incluye desayuno buffet. La mejor época para una escapada romántica es entre mayo y octubre, cuando los hoteles abren sus piscinas y las calas cercanas, como Port-Bo o Canadell, son accesibles a pie desde cualquier alojamiento.
